¿Síndrome del niño zarandeado? ¿Qué es eso?

Es normal que cuando los bebés son pequeños lloren, en ocasiones lloran mucho. Como padres a veces nos desesperan y queremos “tirarlos por la ventana”. Lleva cuidado cuando te agobies, no lo acunes con fuerza, no lo sacudas, no lo zarandees. ¿Has oído hablar alguna vez del síndrome del niño zarandeado? Pues pon atención, no vaya a ser que luego tengas que lamentar.

Ya sabes que todos mis post suelen surgir de pequeñas historietas.

Hace unos días volvimos de viaje en avión. El avión estaba “plagado” de niños, algunos de ellos pequeñitos. El despegue no fue mal del todo, pero a lo largo del vuelo se oyeron bastantes llantos por parte de los bebés. Detrás nuestra iba una familia con un bebé de unos pocos meses: Padre, madre, abuela y otra señora más. El bebé pasó de brazo en brazo. Según pasaban los minutos del vuelo el pobre se fue desesperando. Comenzó a llorar, cada vez con más desesperación. De los brazos de la madre pasó a los del padre y de ahí a los de la abuela. Cuando llegó a la abuela (que me perdone mi madre, que no me estoy metiendo con las abuelas del mundo), la situación ya era crítica. A la señora se le veía un poco agobiada, lo intentaba “acunar” y calmar de una manera demasiado enérgica (por llamarlo de alguna manera). Yo miraba la situación un tanto nerviosa. ¿Digo algo? ¿no? Menos mal que la madre volvió a coger al niño y finalmente calmó.

¿Te parece una situación rara? ¿Alguien lo ha hecho con mala intención? ¿Con ánimo de hacerle daño al niño? Seguro que no. Pero podían haber ocasionado una desgracia, así que creo que es bueno hablar sobre el síndrome del niño zarandeado. Igual no lo conoces.

¿Qué le podía haber pasado al bebé de nuestra historia? ¿Qué es el síndrome del niño zarandeado?

El síndrome del niño zarandeado es un conjunto de lesiones que se producen como consecuencia de mover con demasiado ímpetu a un niño.

¿Crees que es raro? ¿Poco frecuente? No creas. Se estima que su incidencia es de 20-25 niños por cada 100.000. Piensa que en 2016 nacieron unos 408.000 niños en España. Saca cuentas. Salen unos 82-102. No es tan raro. Por desgracia, mucho más frecuente de lo que debería.

Es importante que entiendas por qué pueden aparecer estas lesiones al sacudir a un bebé, para así poder evitarlo.

Problema nº1: La cabeza de los bebés, proporcionalmente, es mucho más grande respecto a su cuerpo que la de los niños mayores y los adultos. Piensa que supone casi un 25% del total de su peso.

Siguiente problema: Los músculos del cuello son débiles, así que tienen menos fuerza para sujetar bien la cabeza.

Sigue sumando problemas: El cerebro del bebé, más blandito y con los vasos sanguíneos más frágiles.

Piensa en el cerebro dentro del duro cráneo. Piensa en un niño zarandeado. Cabeza para delante, cabeza para detrás con el zarandeo. El cerebro “baila” hacia delante y detrás dentro del cráneo y golpea contra sus paredes. Se produce inflamación o sangrado en el cerebro y las membranas que lo recubren. Como todo está comunicado, puede aparecer sangrado en la retina y lesiones en la médula espinal. No te creas que necesita mucho tiempo de zarandeo, con menos de cinco segundos es suficiente. Mucho mejor que una imagen, con este vídeo lo vas a entender todo.

Tienen más riesgo los bebés, por debajo de 2 años. Pero niños hasta los 5 años pueden sufrirlo.

¿Qué notaremos en un niño que ha sido sacudido o zarandeado?

Pues al principio puedes notarlo adormilado, que no reacciona mucho. Otras veces está sin parar de llorar y muy irritable. Si la cosa es más grave, a veces puede haber vómitos o convulsiones.

Podrías preguntarte: “Siendo tan peligroso, ¿cómo puede pasar que siga pasando que se zarandee a niños? ¿¡La gente no está informada!?”

Pues lo más normal es lo que le pasaba a nuestro niño, el llanto. Llanto del niño y ninguna intención de lesionar por parte del cuidador. Si un niño llora durante mucho tiempo y de manera inconsolable (sea el motivo por el que sea), a veces la persona que le cuida se agobia, se desespera y, en ocasiones, se enfada. Eso puede acabar en que, sin intención de hacer daño, zarandee al niño.niño zarandeado llanto

Otra situación en que podemos provocarlo sin intención de dañar es ante una situación que nos alarme: Una tos, un atragantamiento, un espasmo del sollozo. Parece que el bebé se ahoga y el padre/madre irá a intentar solucionar la urgencia. A veces podemos ser “demasiado enérgicos” con los golpes o sacudidas. ¡CUIDADO!

Tampoco suele haber intención de hacer daño cuando un papá lanza a su hijo al aire para jugar. Si lo hacemos con cuidado no debe haber problema. Si lanzamos muy alto o de manera repetida el riesgo aumenta. De todas maneras, tampoco es un juego muy recomendable. Aunque no provoque un síndrome del niño sacudido, en una de esas se nos puede caer el niño al suelo y que se haga daño. ¡CUIDADITO también con los juegos!

Ya una situación más grave y seria son los malos tratos. En un síndrome del niño zarandeado a veces hay que descartar maltrato. Por eso, como profesionales sanitarios, tenemos que estar “con las orejas altas”, buscando otros signos de malos tratos. Mira esta noticia, de vez en cuando tenemos casos desgraciados.

¿Qué consecuencias puede tener esto a largo plazo?

Tienes que saber que SÍ que puede haber secuelas a largo plazo, así que no es ninguna tontería de lo que estamos hablando. Toma nota:

  • Zarandeos graves: Según dónde consultes, entre 1 de cada 10 o 1 de cada 4 niños fallece. De los que sobreviven, un 50% quedan con secuelas graves e irreversibles. Secuelas como parálisis cerebral, retraso mental, ceguera por el daño de la hemorragia en la retina o epilepsia.
  • Zarandeos más leves, pero repetidos: En estos niños pueden aparecer problemas en el inicio del lenguaje, de aprendizaje, motores… No son tan dramáticos como en el caso anterior, pero tampoco es ninguna tontería.

¿Cómo prevenir el síndrome del niño zarandeado?

CON INFORMACIÓN. No tienes porqué tener la intención de hacer daño a tu hijo para hacerlo. Trátalo siempre con mucho cuidado. Es pequeño y frágil. El síndrome del niño zarandeado se puede prevenir en TODOS los casos. Hay que recordar que, aunque no haya intención de hacerle daño, la fuerza de un adulto resulta más que suficiente para provocar lesiones graves en un bebé.

  1. Si tu hijo llora, intenta ser un poco empátic@. No lo hace por fastidiar. Tendrá hambre o sueño, le dolerá algo, se estará poniendo malo… Hay millones de causas por las que un bebé puede llorar, pero ninguna de ellas es por molestar a su cuidador. Paciencia. Acúnalo con cuidado, con caricias, con cariño. Si te ves que estás llegando a tu límite, “pasa pelota”. Pide ayuda, busca otra persona que se encargue un ratito de él. Pero, NUNCA LO SACUDAS POR FAVOR.
  2. Ante un atragantamiento, puede llegar a ser necesario practicar la maniobra de Heimlich. Pero recuerda el dicho latino de “primum non nocere” (primero no hacer daño).niño zarandeado atragantamiento
  3. Si tu hijo sufre tos, tanto que llega a sofocarse y lo ves agobiado, mantén la calma. Le puedes dar SUAVES golpecitos en la espalda, sujetándole la cabecita. Sin movimientos bruscos, sin sacudidas.
  4. Recuerda: Nada de juegos “brutos” ni lanzamientos por el aire.

El mensaje de este post es bastante claro. ¡POR FA-VOR! ¡NUNCA, NUNCA, NUNCA ZARANDEES A UN NIÑO!

¿Algún comentario? ¿Alguna vez has visto una situación en la que hayan zarandeado a un niño? ¿Has alarmado sobre la situación? Ya tienes más información para opinar. Espero tus comentarios. Si te gustó, compártelo.

Hasta la próxima,

Dra. Matilde Zornoza Moreno (Pediatra2punto0).

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