Pila de botón. Peligrosa no, superpeligrosísima

Comentando en casa el tema de este post, mi marido (que me ayuda y aconseja mucho en esta aventura 😉 no lo veía muy claro. ¿La ingesta de una pila de botón? ¿Tiene algún interés? ¿Por qué más que otros cuerpos extraños? Para mí tiene mucho, mucho interés. Son unos pequeños objetos que nos rodean y que, en las manos inadecuadas, pueden provocar graves lesiones. Veamos porqué.

Lo primero, ¿qué es una pila de botón?

Supongo que las habrás visto en multitud de ocasiones. Son esas pilas pequeñitas y redondas que se utilizan en un montón de electrodomésticos pequeños. Con la cantidad de dispositivos que tenemos en casa con este tipo de pilas, el peligro va en aumento. Hay que intentar evitar que una de ellas llegue a la boca de un “pequeño descerebrado”.

Piénsalo. Si tú fueses pequeño, ¿no te llamaría la atención estas pequeñas cosas redondeadas y brillantes? Lo normal es que despierten mucho la curiosidad de los niños. Además su tamaño, entre 6 y 25 mm, casi como una pastilla, ideal para que entre casi sin dificultad.

Pues el problema de esa pila de botón no es sólo que el niño se pueda atragantar al ingerirla. Si la pila no se ha atascado, no se terminan nuestros problemas. Al contacto se “cargan” lo que sea, pueden producir quemaduras muy graves. Yo lo he descubierto al investigar para este artículo: La parte negativa de la pila (la estrechita) es la más dañina.

¿Sabías que las pilas de botón dejan de funcionar antes de que se queden sin carga? Por eso una pila que podrías pensar que está “gastada” todavía tiene carga suficiente para hacer daño. A mayor voltaje (3V frente a 15V) más rápido ocurre el daño.

¿Tan frecuente es el problema?

Me gusta enseñarte estadísticas, aunque sean antiguas, pero así te haces una idea de la magnitud del problema. En 2010 se publicó en la revista Pediatrics un estudio estadounidense que analiza los casos de los 20 años anteriores. El estudio estima que cada tres horas aparece al menos un niño en urgencias por la ingesta de pilas. Superfrecuente. Además, ha aumentado el uso de las pilas de litio de 20 mm (casi un 40% estaban en mandos a distancia) que son las más dañinas.

Los niños “de riesgo”, por debajo de los 6 años. El candidato ideal es un niño de 1-2 años, que su sensación de peligro es prácticamente nula.

¿Qué puedo notarle a mi hijo? ¿Cómo sospecho que se ha tragado una pila de botón?

La mayoría de veces hay pocos síntomas, por no decir ninguno. Hombre, si ves a tu niño atragantándose y falta una de las pilas de botón del mando nos quedan pocas dudas.

El problema es que si la pila no se atasca, como ya he dicho arriba, hace quemaduras importantes. La pila se deposita sobre el cuerpo (por ejemplo en el estómago) y su corriente eléctrica aumenta rápidamente el pH del tejido de alrededor, causando un daño importante, incluso en sólo dos horas. Los daños van desde perforación o estenosis (estrechamiento) esofágicas, parálisis de las cuerdas vocales, fístula traqueoesofágica (comunicación entre tráquea y esófago) o muerte por un sangrado importante como consecuencia de una fístula aortoesofágica (comunicación entre la gran arteria aorta y el esófago). No parece ninguna tontería, ¿no?

Pero las pilas de botón también pueden acabar en agujeros nasales u oídos. ¿Entonces qué?

A los niños no se les ocurre nada bueno. No es el primer niño que se mete algo por algún agujerillo de su cuerpo. Entonces tendrá dolor o salida de líquido (maloliente si lleva ya unos días dentro), como cualquier cuerpo extraño. Al igual que en el esófago podían provocar quemaduras o perforaciones, en nariz u oídos también.

¿Sospechas que tu niño se ha tragado una pila de botón? ¿Qué debes hacer?

Con tranquilidad, pero debéis ir al servicio de urgencias que lo valoren. Allí verán si necesitan hacerle alguna prueba o no.

Una curiosidad. Las pilas de botón se ven diferentes que las monedas en las radiografías. Las pilas de botón tienen un doble anillo frente al anillo simple de las monedas.

¿Qué harán en urgencias? Pues lo lógico es que lo vea un cirujano que, muy probablemente, decida sacarla aunque a tu hijo no le moleste, dado el riesgo de complicaciones.

¿Podemos hacer algo como padres?

Pues lo primero que debemos hacer es tener mil ojos y ser desconfiados por definición. ¿Aparatos con pilas? Alejados de los niños. Al menos aquellos a los que se les pueden sacar fácilmente o salírseles en caso de que se caiga el aparato en cuestión. Quizás podríamos confiarnos algo más con aquellos juguetes que llevan las pilas en compartimentos cerrados con tornillos.

Mantén y almacena las pilas sueltas o de repuesto bajo llave o fuera del alcance de los niños. En el mismo estudio que te he comentado anteriormente detectan que un 61.8% de las pilas de botón las sacaban los niños de los aparatos donde estaban correctamente colocadas. Sólo un 30% eran pilas que se dejaban los padres sueltas por ahí o que estaban mal sujetas.

¿Recuerdas? Es siempre mejor prevenir que lamentar, dice el refrán.

¿Te ha sido útil? ¿Conoces a alguien con niños? Es probable que desconozca el riesgo de las pilas de botón. Compártelo, puedes ayudar a prevenir accidentes.

Hasta la próxima,

Dra. Matilde Zornoza Moreno (Pediatra2punto0).

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