¡Horror! ¡A mi hijo le ha salido un molusco contagioso!

De repente ves en el cuerpecillo de tu hijo un pequeño granito, tipo verruga. No le pica ni le molesta. ¿Será un molusco contagioso? ¿Sabes qué es? ¿Sabes qué tienes que hacer? Infórmate aquí.

Primero de todo, ¿sabes qué es un molusco contagioso? ¿Cómo lo podemos diferenciar de una verruga vulgar?

Pues el molusco contagioso o mulluscum contagiosum, en latín, es una infección vírica de la piel (familia Poxvirus, casi nada ;). Como dice su nombre, es contagioso. De hecho, el niño se puede autocontagiar al tocarse la lesión y luego tocarse en otro sitio.

Las lesiones típicas son unas pequeñas cupulillas, lisas y brillantes, como pequeñas perlas, del mismo color de la piel, con un ombligo en el centro. Suelen crecer poco a poco. El número puede ir desde una lesiónes aislada hasta que el niño se llene. Pueden aparecer en cualquier sitio del cuerpo. Son raros alrededor de la boca y los ojos. En la zona genital se pueden contraer al tener relaciones sexuales con alguien infectado. El período de incubación es bastante variable, va desde 15 días hasta tres meses.

Las verrugas vulgares no suelen ser tan lisas ni tienen ombligo en el centro.

¿Por qué le “ha tocado” a mi hijo?

Pues realmente le puede “tocar” a cualquiera, aunque es más frecuente en niño. Que no quiere decir que los adultos se libren, también pueden tener. El pico de mayor frecuencia son los 2-3 años, antes del primer cumpleaños es raro que ocurra. Bien es ciero que, si tu hijo tiene piel atópica tiene más papeletas para contagiarse de un molusco, piensa que esa piel de base no está igual que la de otro niño.

Y, ¿de dónde lo puede haber cogido?

Se transmite por contacto directo con personas infectadas u objetos contaminados, tipo ropa o toallas. Este virus es resistente a los desinfectantes utilizados habitualmente en las piscinas, así que si el niño acude a natación podría contagiar a otros niños. ¿Por qué digo podría? Pues desde el verano, uno de mis hijos (sí, el que tiene algo de base atópica, ¡qué casualidad!) está con moluscos. Primero salió uno y ya vamos por 7 u 8. Comparte bañera todos los días con su hermano y el otro no tiene ni uno. No digo que no haya que llevar cuidado, ¡por supuesto que sí!, pero eso es lo que tengo yo en mi casa. La mayoría de casos afectan a una sola persona de la familia, la aparición de varios casos a la vez es bastante rara.

¿Cómo puedes saber que es un molusco contagioso y no otra cosa?

Pues, normalmente, con uno que hayas visto en la vida vas a ser capaz de reconocer los siguientes. Es bastante característico. No necesitamos ninguna prueba especial para confirmar el diagnóstico. Sólo puede plantearse alguna duda en casos con mucha inflamación alrededor.

Vale, pero ¿se puede tratar?

Pues con respecto al tratamiento tenemos varias opciones válidas:

  1. Cada lesión de molusco contagioso, al ser una infección vírica se puede resolver sola. ¿El tiempo? Desde 3 meses hasta años. Quedarse quieto es una opción muy válida (de hecho lo que yo estaba haciendo hasta ahora). ¿Problema? Cuando el niño se autoinocula (se toca y da lugar a otras lesiones), comienza el follón. Ya no son 3 meses o años desde la primera lesión que sale, sino desde la última. A más lesiones más posibilidades de contagio. Por eso es frecuente que se traten las lesiones. Según una revisión de estudios científicos de la Biblioteca Cochrane (vale que es ya de hace bastantes años, 2009) no han ningún método completamente efectivo, por lo que no hacer nada también es válido.
  2. Se puede quemar con nitrógeno líquido (conocido también como crioterapia porque lo quema por frío). Es lo más rápido, pero es doloroso y los niños lo toleran regular.
  3. Se puede quitar la lesión con una cucharilla pequeñita de bordes afilados, se llama curetaje. Pero para eso hay que derivar al niño al dermatólogo para que se lo haga. No es muy agradable, así que lo ideal sería hacerlo con un poco de pomada anestésica.
  4. Otra opción es aplicar una sustancia irritante, como el hidróxido de potasio en distintas concentraciones. Hay varias marcas de preparados comerciales que se pueden aplicar en casa. Yo es lo que suelo recomendar, es lo más rápido y el único problema es que escuece un poquito. Así es como van nuestras lesiones, ya cicatrizando.

Me gusta la frase con la que concluye esta revisión: El tratamiento del molusco contagioso depende de las preferencias del paciente, sus miedos, la presencia de dermatitis o su nivel económico. Siempre, siempre es muy importante tener en cuenta la opinión de las familias en nuestro caso.

¿Podemos prevenir?

Pues sí, podemos. Hay que evitar que el niño comparta ropa, toallas o artículos de higiene personal, así como el contacto íntimo con otros niños. Evitaremos diseminar la infección. También es importante lavarse bien las manos con agua y jabón y no rascar las lesiones.

¿Interesante? Pues ya sabes, ¡compártelo! Que se disemine la información como si fuese un molusco, muy contagioso 😉

Hasta la próxima,

Dra. Matilde Zornoza Moreno (Pediatra2punto0).

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