“Doctora, hágale una radiografía y salimos de dudas”

Vivimos en una sociedad muy demandante, lo que se traslada a todos los aspectos de la vida. Por éste y otros motivos, la medicina que practicamos se hace cada vez más defensiva. En ocasiones tenemos miedo a las posibles reclamaciones. Hacemos una analítica, una radiografía… Hacemos pruebas complementarias de más. Pero, ¿nos paramos un momento a pensar en el bien de quienes estamos tratando?

Una radiografía no es más que una “foto” de una parte de nuestro cuerpo. Para hacer una radiografía utilizamos radiación ionizante. La radiación ionizante, al acumularse, supone un riesgo (bajo, pero un riesgo) de sufrir cáncer pasados los años. Los niños, como están en crecimiento y tienen más años por delante, tienen más riesgo.

Cosas que nos podemos encontrar un día normal de consulta:

Es relativamente frecuente que un niño venga a la consulta con un esguince de tobillo. ¿Sabemos qué es un esguince de tobillo? Pues es un “estiramiento” de los ligamentos que rodean al tobillo. ¿Servirá de algo si le hacemos una radiografía “para salir de dudas”? Pues no. Si el médico tiene claro que es un esguince de tobillo no necesita ninguna radiografía, ya que los ligamentos no se ven en la radiografía. Otra cosa es que dude si el niño tiene un esguince o una fractura. Entonces sí, porque la diferencia es tremenda.

Otro caso frecuente: Niño que viene porque se ha dado un golpe en un dedo y lo tiene morado y algo inflamado. El tratamiento de ese dedo no cambia en nada, sea sólo el golpe o tenga una pequeña fisura. Lo vamos a inmovilizar igual unos días. Entonces, ¿para qué hacer una radiografía? ¿Para que la mamá “se quede tranquila”? Pues a lo mejor es más útil invertir tiempo en explicarle bien las cosas y tranquilizarla.

radiografía sindactilia

Según distintos estudios, hasta un 30% de las radiografías que se realizan son innecesarias.

A mí me parecen demasiadas. Quizás deberíamos mirar un poco más a largo plazo por el niño que tenemos delante.

¿Todas las radiografías radian igual?

La respuesta es NO. Si quieres tomamos como “unidad de equivalencia” la radiografía de tórax (no por nada, sino porque es la que más frecuentemente se hace). Una radiografía de cráneo equivale a 3.5 radiografías de tórax, una radiografía de abdomen a 50 o un scanner a 400 radiografías de tórax.

Hay otras pruebas de imagen, como la ecografía o la resonancia magnética, que no tiene radiación ionizante.

Las radiografías, al igual que las analíticas, se llaman exploraciones complementarias. ¿Son necesarias? SÍ.

Nos ayudan a diagnosticar cuando los médicos tenemos dudas, a veces sirven para modificar la decisión de poner un tratamiento u otro. Si yo tengo claro que es un esguince o no me va a cambiar el tratamiento que le ponga al dedo del que hemos hablado, ¿para qué voy a hacer al niño algo que no necesita? ¿Algo que (mal utilizado) puede suponer en unos años un riesgo para su salud?

Pues tenemos varios motivos por los que no hacer una radiografía a la primera de cambio:

  1. El principal es que la radiografía supone radiar al niño. Ya hemos visto que la radiación ionizante se acumula y aumenta un poco el riesgo de cáncer.
  2. La radiografía no es una forma de diagnóstico infalible. Ya hemos visto que en un esguince no vale para nada, no nos sirve para ligamentos ni para músculos.
  3. ¿Y un niño que se ha dado un golpe en la cabeza? Pues tampoco la radiografía nos soluciona nada. Lo que realmente nos interesa es saber si ha tenido un sangrado cerebral, ¿no? Una radiografía sólo puede “ver” si se ha roto el hueso, pero no si hay sangrado. Vale, pero un scanner o TAC sí, ¿no? Sí, un scanner sí “ve” si hay sangrado cerebral en el momento en el que se hace la prueba, pero no puede predecirlo. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que en el sangrado cerebral suele haber un período que se conoce como “período ventana”. En éste intervalo de tiempo, por muchas pruebas que hagamos, todavía no vemos nada, ya que el sangrado va muy poquito a poco.
  4. Cualquier prueba complementaria que le hagamos al niño vale dinero. Aunque la sanidad es gratuita y universal, hay que cuidar los recursos, que no son infinitos.
  5. Podemos estar en un centro que tenga disponibilidad de hacer radiografías en el momento o no. Si no tenemos en el centro, a todo lo anterior hay que sumar la pérdida de tiempo y el desplazamiento que supone para la familia.

Por estos y otros motivos, cuando vayas con tu hijo a su pediatra o a urgencias, confía en quien lo vea. Seguro que quiere lo mejor para él.

Si considera que tu niño no necesita ninguna prueba de imagen será por algo… Las radiografías no son siempre lo más importante. ¡Quitémonos de la cabeza la idea tan extendida de que “cuantas más radiografías mejor”!

¿Qué opinas? ¿Necesitas una radiografía “para quedarte tranquilo”? Espero tus comentarios. Compártelo, seguro que hay gente que no conoce los efectos del uso indiscriminado de radiaciones ionizantes.

Hasta la próxima,

Dra. Matilde Zornoza Moreno (Pediatra2punto0).

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3 opiniones en ““Doctora, hágale una radiografía y salimos de dudas””

  1. Tengo dos niños varones de diez y doce, desde el nacimiento han sido motivo de discusión con la madre por “motivos de salud”. Desde la sobreprotección hasta el colapso de las salas de urgencia pediátrica, pasando por visitas farmacéuticas a deshoras de guardia o yo mismo lo diagnostico y lo medico, los casos varios y diversos, los diagnósticos típicos de “andar por casa”, el gasto sanitario medio invertido en cada uno a los diez años, cubre el cupo infantil de su pediatra. La verdad oculta, el mal o ningun diagnostico psiquiátrico de los mayores, la ausencia de vida propia y/o el daño incalculable de las nuevas tecnologías en manos con ignorancia supina…

    1. Muchas gracias por tu comentario Miguel Ángel. Es cierto que la sobreprotección es un problema importante para nuestros niños. Por eso creo que son interesantes los blogs o web divulgativas para familias. Debe existir información de calidad y científica en internet, aunque no siempre es fácil encontrarla. Así las familias podrán informarse correctamente y ser algo más autónomos en el cuidado de sus hijos.

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