“Doctora, nunca le hemos hecho analítica a mi niño. Quiero hacerle una”

Hay frases a las que “temo” especialmente como pediatra. Entre ellas están todas las relacionadas con que los padres me soliciten una exploración complementaria sin motivo justificado, para quedarse tranquilos. Ante la frase estrella “Doctora, ¿por qué no le hacemos una analítica a mi hijo? Nunca le hemos hecho” a mí se me suele “torcer el morro” y se encienden todas las alarmas. ¿Por qué?

¿Qué es una analítica?

Las analíticas o análisis de sangre (que es a por lo que los padres vienen generalmente) se incluyen dentro del grupo exploraciones complementarias. ¿Qué es una exploración complementaria? ¡Su propio nombre lo dice! Algo que complementa a otra cosa (generalmente la historia al paciente y la exploración). ¿Recuerdas el post sobre las radiografías? Pues vamos a tratar un tema similar.

¿Qué tipos de analíticas de sangre hay?

Lo primero es decirte que dejo a parte otros tipos de análisis (orina, heces o fluídos varios), porque parece que a los padres lo que más les interesa es que la sangre esté bien.

analítica hemograma

Pues el término analítica de sangre es muy amplio. Tenemos:

  1. Hemograma. Veremos si hay anemia, las plaquetas y los leucocitos están bien…
  2. Bioquímica. Incluye tantos parámetros como quieras añadir: Glucosa, colesterol, triglicéridos, funcionamiento del riñón o hígado, hierro… Un mundo de posibilidades infinitas.
  3. Inmunología: Nos permite descartar celiaquía, ver la autoinmunidad en enfermedades reumáticas…
  4. Serología y pruebas de microbiología.
  5. Y así podríamos seguir con otras tantas pruebas.

Entonces, ¿a qué se refiere una madre cuando dice “Hágale una analítica de sangre para ver si está todo bien”?

La verdad es que no podría decirte. Me gustaría que entendieses que un análisis no es una prueba mágica que descarta todo en la vida.

No vale para los niños que comen mal, comen poco o de manera selectiva “a ver si le falta alguna vitamina”. ¿Existen los déficits vitamínicos? Claro que existen, pero no los vamos a detectar en una analítica de las básicas que hacemos de rutina. Además, seguro que si piensas un poco puedes saber la solución. ¿Suplementar? NO. Comer variado frutas, verduras, legumbres… dieta mediterránea y comida no procesadaanalítica falta de vitaminas

“Pero es que igual tienen anemia”.  La anemia se ve. Veremos niños pálidos en la piel o en las mucosas (por dentro de los labios o de los ojos). En algunos niños de grupos de riesgo puede ser necesario hacer una analítica, pero volvemos a lo mismo, no son niños completamente normales.

Tampoco vale para los niños delgados. Tiene que haber de todo, delgados y gordos. ¿Recuerdas lo que es un percentil? Pues los niños delgados son así porque es su constitución (miras a los padres la mayoría de las veces y son iguales). ¿Comen poco? Pues ya está. Lo único que tienes que intentar es que coma sano y variado. Ya regulará él/ella la cantidad que necesita.

¿Niño pequeño malito cada dos por tres? Las inmunodeficiencias existen, pero son raras. ¿Recuerdas el síndrome de la guardería? Lo más probable es que no tenga ningún problema de defensas.

 

 

Podría seguir enumerándote cientos motivos por los que los padres creen necesario realizar una
analítica que, realmente no es necesaria. Pero, ¿por qué no la hacemos y “se quedan los padres contentos”?

Pues aquí también te puedo enumerar un montón de motivos por los que no hacer analíticas que no estén correctamente justificadas.

  1. El primero y esencial: Mi madre me enseñó dos cosas (bueno, seguro que más) durante la carrera: “Si no sabes qué buscar no lo vas a encontrar” y “Si pides una prueba que no está indicada te puedes encontrar con algo que no sepas interpretar”. ¿Lo entiendes? Claro y conciso.
  2. Lo importante es lo que contáis las familias y la exploración del niño. Si tenemos alguna duda ya pediremos pruebas. Si no hay dudas no hay que pedir nada más.
  3. No se puede pedir analítica de todo, sino enfocado a aquello que se quiere investigar.
  4. Cualquier cosa que pidamos cuesta dinero. A nuestro bolsillo no, pero sí al sistema sanitario. Los recursos no son infinitos y hay que saber cuidarlos.
  5. La analítica de sangre duele. Por quedarme yo tranquila no voy a hacer daño a un niño. Bastante nos cuesta que no lloren cuando vienen al pediatra, como para encima fastidiarlos y que tengan peor recuerdo. tetanalgesia dolor llanto analítica

¿Alguna vez tenemos que hacer analítica en niños sanos?

Pues pocas veces. Los programas de seguimiento del niño sano de las diferentes comunidades autónomas no tienen ninguna recomendación de hacerlo de rutina.

Diferentes son aquellos niños con antecedentes familiares de enfermedades genéticas. Imagina un niño cuyos padres y toda la familia sufren de colesterol elevado no relacionado con lo que comen. Ahí no notaremos nada al niño, así que para saber si lo tiene tendremos que hacerle analítica. Hermanos de niños con celiaquía también es otro ejemplo. Tendremos que estudiar sus genes para ver si están predispuestos a ser celíacos más adelante, lo que necesitará un seguimiento especial. Como ves son casos muy selectos.analítica de sangre dislipemias

Confía en quien tienes delante. Ha estudiado muuuuchos años para llegar a donde está. No veas el no haberle hecho nunca una analítica a tu hijo como una preocupación, sino como una satisfacción.

Si te ha gustado, no lo dudes, compártelo. ¿Qué piensas sobre el tema? Espero tus comentarios.

Hasta la próxima,

Dra. Matilde Zornoza Moreno (Pediatra2punto0).

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