Bronquiolitis, ¡que llega la epidemia!

En cuanto llega el frío, los catarros y la mayor circulación de virus varios llega la bronquiolitis. Otra de las palabras malditas en Pediatría que da tanto miedo a los padres. ¿Por qué? ¿Sabes de qué se trata? ¿Sabes qué puedes hacer si tu hijo está pasando por este proceso? Pues veamos qué nos dice la ciencia sobre todo esto.

¿Sabes exactamente qué es una bronquiolitis?

Pues se trata de una enfermedad viral en la que aparece obstrucción de la pequeña vía aérea, en el contexto de un cuadro catarral, en un niño menor de dos años. Habrá dificultad para respirar y sibilancias (o los comunmente conocidos como pitos). Se trata únicamente del primer episodio. Sí, esto es así. Es algo “académico”. La bronquiolitis es sólo el primer episodio de sibilantes y catarro que tiene un niño pequeño. A partir del segundo episodio podremos llamarlo bronquitis, sibilancias recurrentes, asma del lactante o como queramos, pero no bronquiolitis.

¿Quién o quienes provocan esta temida enfermedad?

La estrella, el número uno, es el virus respiratorio sincitial (VRS). Es el causante del 20-40% de los casos, en plena epidemia hasta el 60% de los niños hospitalizados son VRS+. En nuestra zona es más frecuente de noviembre a abril, con un pico en enero-febrero. Antes, cualquier virus que no fuese VRS quedaba sin diagnosticar. Según van mejorando las técnicas de laboratorio, somos capaces de detectar otros virus. Nombres como rinovirus, adenovirus, metapneumovirus, influenza (gripe), parainfluenza o bocavirus también puedes oírlos asociados a la bronquiolitis. Cada virus será más predominante en una época del año u otra.

¿Por qué les da tanto miedo la bronquiolitis a los padres?

  1. Es un problema muy frecuente. Cada año 1 de cada 3 niños menores de un año tienen bronquiolitis.
  2. Se da en niños pequeños. Es más frecuente entre los 2 y 6 meses de edad.
  3. No es infrecuente que tengan que ingresar. Aproximadamente del 7 al 14% de los niños menores de 12 meses con bronquiolitis requiere hospitalización.
  4. En aproximadamente la mitad de los niños, la bronquiolitis da “problemas” posteriores. Serán niños con episodios de sibilancias repetidas en los meses/años posteriores asociadas a los catarros.

¿Cómo puedo saber yo que un niño tiene una bronquiolitis?

Sencillo, viendo y explorando al niño. Sólo nos vale la clínica, no hay ninguna prueba que me ayude a confirmar el diagnóstico. Ya hemos visto que es el primer episodio de dificultad respiratoria con sibilancias y/o crepitantes inspiratorios finos (unos tipos de ruidos respiratorios que detectaremos en la auscultación) en un niño menor de 2 años que, en plena época de epidemia, asocia un cuadro catarral.

En principio, la radiografía lía más que ayuda, y a veces se relaciona con uso indebido de antibióticos. Sólo la necesitaremos en caso de empeoramiento brusco o niños con problemas cardíacos o respiratorios previos.

Si tu hijo ha tenido bronquiolitis y ha tenido que ingresar, habrás visto que se suele hacer una prueba rápida para saber si el virus causante es el VRS o la gripe. Eso no nos cambia en nada el tratamiento. Pero sí que es importante desde el punto de vista de poder aislar a cada niño con los que tienen el mismo virus y que no se contagien los unos de los otros.

Todo esto está muy bien pero, ¿qué podemos hacer?

Pues te vas a sorprender, horrorizar, escandalizar… como quieras. Pero podemos hacer ¡muy poco! El objetivo de cualquier tratamiento que pongamos es que el niño esté bien hidratado y oxigenado. Hay que tener en cuenta que los primeros 2-3 días son los peores, la “fase crítica”. Luego la cosa se estabiliza o, incluso, mejora. ¡Pero vamos al grano!

Primero tenemos lo que se llaman medidas generales:

  1. Posición semiincorporada, unos 30º. Yo suelo recomendar a los papás que pongan una almohada o cojín por debajo del colchón. Si se lo ponemos por encima sólo elevaremos la cabeza, que no vale para nada.
  2. Líquidos frecuentes en pequeñas cantidades. En los niños chiquitines se llama fraccionar las tomas. Comerán menos, así que le damos menos cantidad, pero más frecuente.
  3. Desobstruir la nariz. ¿Cómo? Con lavados nasales cuando veas que al niño le cuesta respirar, pero no de rutina. No vale encarnizarse. Te dejo el link a la entrada de los catarros, con una magnífica imagen de cómo se hacen.
  4. Evitar irritantes de la vía respiratoria. Yo aprovecho este momento para recordarles a los padres los perjuicios para su hijo del humo del tabaco y recomendarles que dejen de fumar. Soy muy pesada, lo sé, pero es fundamental.

Ahora vamos al tema “escabroso”, la medicación.

Hasta hace bien poco hemos estado usando medicaciones varias cuando nos aparecía un niño con bronquiolitis. Pero la ciencia avanza y esto es lo que dice la evidencia a día de hoy:

  1. Salbutamol (o el famoso Ventolin®): No se recomienda con un alto grado de evidencia. ¿Noooo? Pues es que se ha visto que mejora un poco los síntomas poco importantes, pero no la oxigenación (¿recuerdas que ése era nuestro objetivo?). Tampoco mejora la proporción de niños que ingresan ni los días que éstos están en el hospital. En cambio sí que tiene efectos secundarios: taquicardia, temblor, palidez o vómitos. Así que mejor estarnos quietos.
  2. Adrenalina nebulizada: Similar a lo anterior. Hay un alto grado de evidencia para no recomendarla. Parece que es más eficaz que lo anterior, pero es una mejoría sólo en las primeras 24 horas tras ponerla. ¿Y después de ese día? Pues tampoco ha demostrado disminuir la cantidad de niños que ingresan ni los días de ingreso. Todo con unos efectos secundarios similares.
  3. Corticoides. También hay un alto grado de evidencia para no recomendarlos, ya que no modifican la evolución de la enfermedad ni previenen ingresos. En algún estudio parece que al darlos combinados con adrenalina nebulizada había menos niños ingresados a los 7 días del tratamiento, pero otros concluyen lo contrario. Así que, a día de hoy, seguimos necesitando más estudios sólidos.
  4. Antibióticos. Hemos visto que es un cuadro vírico, así que en principio no se usan, a no ser que sospechemos fuertemente otra infección bacteriana asociada. La fiebre, por sí sola, no es indicativo de nada malo.
  5. Suero salino hipertónico nebulizado. La recomendación de no poner es moderada. Se  puede poner una vez que el niño ha sido ingresado, pero es bastante controvertido. Parece que disminuye la estancia en aquellos ingresos que duran más de 3 días, pero no en los ingresos cortos. ¿Añadimos Ventolin® o adrenalina? Los efectos secundarios son similares a cuando se ponen éstos solos, así que mejor no añadirlos.

Fíjate lo poco claro que está todo, que no hay mucho acuerdo ni en cuándo poner oxígeno.

Parece que por encima de una saturación del 90-92% no es necesario. Pero el grado de evidencia para esta recomendación es débil.

¿Por qué te explico tanto lío del tratamiento?

Para que veas que si vas a tu pediatra y te dice que lavados nasales y “a aguantar el tirón como sea” no se ha vuelto loco. Precisamente al revés, está bastante actualizado. Es que no tenemos nada realmente eficaz en la bronquiolitis. Ya ves que lo que usábamos parece que tiene más efectos secundarios que beneficiar. Por eso no hay nada mejor que un dicho médico que dice primum non nocere (que quiere decir “primero no hacer daño”). Incluso a nosotros nos cuesta cambiar el chip con medicaciones que hemos usado durante años, pero es lo que dice la última evidencia científica y por eso nos debemos guiar.

¿Podemos prevenir la bronquiolitis?

Bueno, parece que algo sí que podemos hacer.

  1. Debemos evitar el contacto de los niños pequeños con otras personas acatarradas. Nada de besitos si viene alguien con el moco colgando.
  2. Los niños con bronquiolitis no deben ir a la guardería.
  3. Evitar el humo del tabaco alrededor de los niños.
  4. En niños con determinados problemas, como grandes prematuros o niños con problemas de corazón existe el palivizumab o Synagis®. No es una vacuna, sino un anticuerpo específico frente al virus VRS. Será el pediatra del hospital quien indique si tu niño lo necesita. Como no es una vacuna sino un anticuerpo, habrá que ponerla mensualmente durante toda la temporada de bronquiolitis, habitualmente de Noviembre a Marzo-Abril.

Ves que la cosa no es sencilla. Tenemos una enfermedad muy frecuente en niños muy pequeñitos, a los que no les podemos ofrecer prácticamente ningún tratamiento.

¿Has pasado por esto con tu niño? ¿Ya te está llegando la epidemia a la consulta? Comparte tu experiencia, todos aprenderemos de ello.

Hasta la próxima,

Dra. Matilde Zornoza Moreno (Pediatra2punto0).

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7 opiniones en “Bronquiolitis, ¡que llega la epidemia!”

  1. Tengo una duda…Mi hijo de 22 meses es cardiopata (operado de TGV y CIA a los 10 días de nacer,le quedo insuficiencia aortica y pulmonar y estenosis pulmonar),este año dejan de ponerle el Synagis y el palivizumab pork a partir de los 2 años ya no los ponen,a partir de k no se lo pongan ¿tendrá más riesgo de coger bronquiolitis?¿o por edad el riesgo disminiye?

    1. Muchas gracias Sara por tu comentario. Si ves en la definición, la bronquiolitis ocurre sólo en menores de 2 años, por eso ya este año no le ponen synagis a tu niño.

  2. Buenos dias Matilde.
    Acabo de descubrirte,la verdad, y no paro de curiosear por aqui.Me encanta como tratas cada tema!
    Al grano,tengo un bebe de 7 meses y una niña de 2 años, como te imaginaras todo pasa al pequeño hace como un par de semanas le diagnosticaron otra bronquiolitis, resultado amox-clav 10dias ventolin y estilsona y ahora veo que no hay que dar nada. como es posible?Cada vez que voy con un cuadro similar salgo hasta arriba de recetas.

    1. Buenos días.
      Gracias por tus comentarios. Me alegro mucho que te guste la línea del blog.
      Explicación para tus tratamientos no tengo. Entiendo que tu pediatra, al explorarlo, habrá detectado algo para tener que ponerle el tratamiento. El problema es que las indicaciones de tratamiento cambian y, en muchas ocasiones, se nos hace muy difícil no tener ningún tratamiento para solucionar esta enfermedad. No es fácil estarse quieto.
      Espero que vaya mejorando poco a poco.
      Un saludo.

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