“Doctora, mi niño no me come”. Analizando al niño mal comedor

Acuden a consulta unos padres con su hija de 6 años y medio por un cuadro febril. Al final de la consulta la madre me comenta. “¿Me podría decir algunas vitaminas que le de? Es que no me come nada”. ¿Qué hacemos con un niño mal comedor? Es cierto que, como padre, pueden resultar desesperantes. Pero vamos a ver qué hacemos y, sobre todo, qué NO debemos hacer nunca.

Primera pregunta: ¿Qué es un niño mal comedor?

Pues es algo bastante difícil y subjetivo de definir. Lo que para mí puede ser que un niño coma bien, para ti puede ser un niño mal comedor. Lo principal que a un padre le suele preocupar de su hijo no es tanto la calidad de lo que coma, sino la cantidad.  Algún padre consulta porque su hijo no come fruta y verdura, pero son los menos. Suele haber una diferencia entre lo que el niño come y lo que el padre espera que debería de comer. Es entonces cuando la mayoría consultan porque el niño en cuestión come poco. ¿No debería ser al contrario? ¿Por qué nos importa más la cantidad que la calidad?

Otra pregunta muy importante: ¿Cuánto debe comer un niño en función de su edad?

Pues es bastante sencillo. Lo que quiera. El apetito es algo bastante errático. Hay niños de 8 meses que comen triturado y se comen un bol de 250 ml de puré y otros de la misma edad que comen con la técnica de baby led-weaning y se toman unos cuantos trocitos y su pecho. En los niños más mayores tenemos la misma cuestión. ¡Depende de tantos factores! De todas maneras, hay una web inglesa bastante interesante, se llama http://www.firststepsnutrition.org y tiene un documento sobre raciones recomendables para niños de 1-4 años. Habrá niños que coman más y otros que menos pero, de manera orientativa, creo que te puede resultar de interés.

¿Conoces el estudio ALADINO?

El estudio ALADINO 2015 estudió 10.899 niños españoles de 6 a 9 años de todaEspaña, desde noviembre de 2015 a marzo de 2016. Conclusiones: Un 23.2% de los niños estudiados tenían sobrepeso (22.4% niños y 23.9 % niñas). Mientras que el 18.1% de los niños españoles estudiados sufría obesidad (20.4% niños y 15.8 % niñas). Todo ello si seguimos las gráficas de crecimiento de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Con respecto al mismo estudio del 2013, el sobrepeso ha disminuido y la obesidad se ha estabilizado, pero siguen siendo tasas demasiado elevadas. ¿Nadie se preocupa por esto?

No sabes la cantidad de niños obesos y con sobrepeso que pasan cada día por la consulta por otros motivos. Pocos padres de esos niños están preocupados por su peso porque como comen bien… A esos niños los tengo que “captar” yo, para indagar en lo que comen y lo que hacen, para intentar “reconducirlos” hacia la salud. Esos padres no suelen tener conciencia de que sus niños tienen un problema, de que están enfermos. ¡Ahí sí que tenemos un grave problema! ¿¡Cómo puede ser que los padres de niños delgaditos no paren de consultar!? Los padres de un niño mal comedor se preocupan tremendamente por este tema y consideran que sus hijos estarán débiles o tendrán más probabilidades de enfermar. Te remito al post anterior sobre la “percentilitis”.

¿Te cuento lo que comía la niña a lo largo del día? Así tendrás oportunidad de analizar la historia tú mismo

La niña desayuna un vaso de leche con cacao y galletas. Almuerza lo que la madre le pone (galletas o bollería), que en ocasiones la niña se deja. Si no toma eso a media mañana es un bocadillo de crema de cacao, aceite o miel (porque es lo único que la niña consiente en tomar). Llega la hora de la comida, en el comedor escolar han detectado las monitoras que la niña chantajea a otros niños para que se coman su comida y el plato esté vacío. Por la tarde sale del colegio con un hambre que se muere. La recogen los abuelos que, como les da pena, le compran para merendar una mona con chocolate, un huevo de chocolate o un pastel de carne (te adjunto una explicación de en qué consiste para los no murcianos) del que se come únicamente la masa.

¿Entiendes algo por ahora? Porque yo poco. A la hora de cenar la niña llega sin hambre, la madre la obliga a tomarse una tortilla, un filete de pavo, un sandwich o un vaso de leche, nada de verdura ni fruta.

Después de ver un día en la vida de esta niña, la madre sigue: “Para que se tome la fruta, se la tengo que triturar como los bebés, con 2-3 galletas y perseguirla por la casa, los fines de semana a la hora de la merienda, para que se la coma”. “Mire el plan de ayer domingo, le trituré un yogur blanco con unas fresas y unos trozos de piña, después de decirle que era un yogur de sabores y mucho luchar se lo comió, pero detectó un trozo de fresa y lo escupió. ¡No hay forma!”.

Por favor, ansío ver tus comentarios después de que hayas visto la alimentación de esta niña.

Entonces, ¿qué nos debe preocupar de la alimentación de nuestro hijo?

¡Olvídate de la cantidad! ¡No persigas a tu hijo por el pasillo con comida! Sentaos todos a la mesa y que tu hijo coma lo mismo que tú. Enséñale a comer con el ejemplo. Olvídate de la pirámide de los alimentos (aquí te pongo una imagen de la estrategia NAOS), está obsoleta. Desde que, hace años, expertos en nutrición de la Escuela de Salud Pública de Harvard lo publicaran, se ha visto que es mucho mejor el plato para comer saludable. Te resumo:

  1. La mayoría de comidad vegetales y frutas (1/2 de plato). Con mucho color y variedad. Las patatas no cuentan como vegetal.
  2. Las harinas, cereales y demás granos integrales (1/4 de plato).
  3. Proteínas 1/4 de plato. Limita carnes rojas, embutidos y carnes procesadas.
  4. Aceites vegetales saludables con moderación.
  5. Bebe agua, té o café. Limita leche y lácteos 1-2 al día. Zumo no más de un vaso pequeño al día, nada de zumos industriales.

¿Dónde quedan las medicinas para las ganas de comer y las vitaminas para el niño mal comedor?

En ningún sitio. ¿Tú crees que si yo le mandase algo a esta niña se le abrirían las ganas de comer fruta, verdura, legumbres y pescado? ¡Pues claro que no! Si comiese algo más serían marranerías.

Conclusión: Invierte tiempo en tu hijo, come tú sano, sé su ejemplo, no te fijes en las cantidades y así le enseñarás a comer. Si no quiere comer lo que hay no pasa nada, pero no le des alimentos poco saludables a cambio porque coma algo.

Te recomiendo dos libros geniales: “Tú eliges lo que comes” de Carlos Casabona y “Se me hace bola” de Julio Basulto. Si tienes un niño mal comedor no debes perdértelos.

Hasta la próxima,

Dra. Matilde Zornoza Moreno (Pediatra2punto0).

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7 opiniones en ““Doctora, mi niño no me come”. Analizando al niño mal comedor”

  1. El gran problema es q eres la mama rara si no quieres darle galletas, colacao, refrescos, bollos, zumos, yogures no naturales, chuches… a tu hijo. Tienes q andar justificándote y en los cumples ni te cuento.
    En el último se comió un petit suiss y ya me entraban los 20 males… pero bueno.
    Ojo q yo como de eso y no debería, pero con criterio adulto.
    Mientras lo pueda evitar con los peques, lo haré, a pesar de sentirme la rarita..

    1. Hola María.
      Muchas gracias por tu comentario. No desistas en tu lucha.Yo hago como tú, mis hijos no han comido nunca un petit suisse y aún no se han muerto 😉 Lo que sí es verdad es que en los cumpleaños y citas similares no debes sufrir. En alguna ocasión he leído a Julio Basulto (un nutricionista que me encanta) decir algo como que no debes ofrecerle cosas poco saludables a tus hijos, pero si están ahí tampoco se las debes prohibir. En el fondo son niños. Enséñales cómo lo deben hacer bien a diario, ellos entenderán que los cumpleaños son las excepciones. No lo puedes controlar todo.
      No te sientas “rarita”. Estás haciendo lo mejor para tus hijos. Enséñales a comer bien con el ejemplo.
      Un saludo.

  2. Leídos ambos libros, consultado a dos pediatras (que la solución que me dan es: cuando vaya al cole, apúntala a comedor), mi hija de 3 años se niega en redondo a probar alimentos nuevos. Solo come triturado y algunas cosas enteras (empanadillas, jamón serrano, plátano, pan, pizza, patatas fritas…). Anoche dijo que quería cenar colacao, le dijimos que no (ella viviría a base de colacao, del que le ponemos poquísimo) y se acostó sin cenar voluntariamente. No compramos galletas, ni cereales, ni zumos, bollería o similar. No prueba nada de nada y estamos preocupados por su salud, ya no sabemos qué hacer. Una psicóloga también nos dijo lo del puñetero comedor y yo he ido muchos años a uno y no me gustaba nada cómo trataban a los mal comedores 🙁

  3. Por cierto también hemos probado a involucrarla en la cocina, a manipular los alimentos…todas las técnicas habidas y por haber, excepto forzarla. Sólo nos queda hacerlo a la vieja usanza: ¿no quieres las lentejas para comer? pues para merendar ¿tampoco? para cenar ¿no? para desayunar!

    1. Buenas tardes María.
      Entiendo tu preocupación, en ocasiones puede ser tremendamente desesperante, pero ningún niño se muere de hambre teniendo comida. Es cierto que requiere de muuuuuucha perseverancia. Que todo lo que tenga para comer sea saludable y cuando tenga hambre comerá. No hagas de la comida un enfrentamiento. Aunque si has leído ambos libros, poco más tengo yo que añadir. Estás perfectamente informada.
      Ánimo, que todo llega y todo pasa.
      Un saludo.

  4. Soy el padre de un bebé de casi nueve meses y con una pediatra adicta a los percentiles y a los potros. Mi bebé empezó la complementaria a los 6 meses y como nos faltaba información empezó con pures de frutas, siempre después de LM, los cereales nos negamos a darle de sobre y compramos sémolas naturales de arroz, etc… Y la verdad, la fruta comía algo, pero el cereal no era lo suyo (lo entiendo) a partir del octavo mes hemos empezado BLW y bueno, no es un niño Youtuber(que se come todo con una agilidad sublime) pero se interesa por probar todo(y por destrozarlo) . Seguimos teniendo un inconveniente que son los malditos dientes(tiene 4 el primero salió con 5 meses y medio) que siempre le han fastidiado, ahora vienen 2 más en camino.
    En definitiva tenemos un niño delgado, pero activo, mal dormir, pero feliz. Esperamos no tener que recurrir al “cebamiento” por culpa de los malditos percentiles. Gracias por la entrada, información necesaria

    1. Hola Jaime.
      Los percentiles es algo meramente estadístico. Lo importante es la evolución que lleve tu hijo. Si come, crece y está feliz no necesitas mucho más. Las pautas de alimentación complementaria no son la biblia, son sólo pautas modificables a gusto de cada uno con un poco de cabeza. No en todas La culturas se come igual.
      Confía en vuestro pediatra, que seguro que busca lo mejor para tu hijo.
      Un saludo.

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