¡No por favor! ¡En casa piojos no!

Este fin de semana pasado hemos tenido de todo. Domingo por la tarde, después de varios días de fiebre y diarrea del pequeño, el mayor comenzó a rascarse la cabeza. Sí, sí, mi cara era la de terror del whatsapp. Me armé de la liendrera y… ¡Sí! En esa pequeña cabeza había liendres, pocas pero allí estaban Sigue leyendo